La autocompasion no va conmigo. Pero si me pinchas sangro. Y es curioso como puede cambiar todo en unas pocas horas. Un día tienes un hogar y al siguiente estas en la calle. Sabes lo que quieres y unas horas después no sabes tan siquiera si querreias despertar de nuevo.
¿De qué sirve la vida? ¿Es justo terminar en una cama con una enfermedad terminal, en completa soledad? ¿Sirve acaso para ver como todo se desmorona una y otra vez? ¿Ver, sentir, saborear el fracaso? Oh, pero eres fuerte. ¿Fuerza, decision, con las ideas claras? Ja. Solo aprendí a sobrevivir y me he cansado.
Nací el 18 de diciembre de 1989. En unos meses hago 22 años y puedo decir, después de todo lo que he pasado, simplemente hay veces que no merece ser vivida.
Quiero volver a vivir debajo de una higuera. Era muy cálido y confortable. Tranquila y solitaria. Es lo que tiene, no tienes a nadie.
ResponderSuprimirLa vida, a menos que creas en Dios, no “sirve” ni “vale” para nada trascendentalmente. Dentro de la vida puede haber cosas que merezcan la pena (la felicidad, la alegría, el placer, etc.) pero solo valen en si mismas porque son agradables y están dentro del marco de la vida. El marco en si mismo no vale para nada.
ResponderSuprimirAhora, al vida puede ser maravillosa, aunque sea a ratos. Lo importante es valorar si esos ratos buenos compensan los ratos malos y si, aun así, es preferible la no-existencia, no “ser fuerte”. Hasta los fuertes sufren, y a veces el sufrimiento se hace intolerable. Aunque en mi experiencia, mucho peor que el dolor y los malos ratos es la desesperación, el íntimo convencimiento de que las cosas no van a mejorar y que vas a seguir sufriendo toda la vida.
Yo tengo el íntimo convencimiento de que la vida merece la pena ser vivida. Han hecho falta miles de millones de años y varias generaciones e estrellas para que, a base de fusionar átomos de hidrógeno, se crearan en los núcleos de las estrellas los átomos más pesados que dan origen a las moléculas orgánicas, y luego todas esas estrellas han tenido que explotar para lanzar esos átomos al espacio, que volvieran a juntarse y a fusionarse varias veces hasta producir un universo con la composición que conocemos. Y luego ha hecho falta una casualidad absolutamente increíble para crear el primer autorreplicador, que a su vez ha necesitado de decenas de miles de años de intrincada selección natural para crear algo remotamente parecido a un cerebro que pudiera albergar la consciencia, y miles de años de historia y filosofía para hacerte particularmente a ti.
Teniendo en cuenta que eres el resultado de diez mil millones de años de evolución del universo, y que hasta donde sabemos no hay un ente en él tan complejo y tan capaz de sentir y experimentar, algo me dice que, por alguna razón, la vida sí merece la pena ser vivida. Si no, ¡qué desperdicio de universo!
Ya, tienes razón, pero agota tanto sufrir. Agota tantísimo.
ResponderSuprimirHasta por aquí te voy a intentar manipular, que lo sepas
ResponderSuprimirCabrón.
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