12.1.12

Cartas amarillas

Primera entrada del año. Y como siempre que escribo me hallo, ahora mismo, en un estado indefinido. ¿Quién no? No soy especial, diferente o distinta al resto por ello.

 No me gusta imponerme nuevos "retos" con pretextos estúpidos, o con la consigna de "año nuevo...". Igualmente, ¿por qué no? Este lunes empiezo en el gimnasio, ¿por qué ahora? Porque tengo el dinero y mi salud se verá fuertemente mejorada. Estoy empezando a mirar autoescuelas, aunque... soy jodidamente cateta, quiero tener la satisfacción de que me griten "¡mujer tenías que ser!" y poder enseñar mi hermoso dedo y cagarme en la madre que pario a todo cristo... en el hipotético caso de que me llegué a sacar el carné y , además, pueda acceder a un coche, no sé porqué la sola idea me hace partirme de risa. Una de estas risas huecas que suenan tan feas, despectivas y deprimentes. Y luego claro, el graduado sigue ahí... Cada día me veo menos capaz, que puedo decir, y no lo digo en plan depresivo, ni autocompasivo, simplemente no veo capacitada para ello. Lo cual no quiere decir que no lo intente con todas mis fuerzas. 


Ale, feliz año (12 días después) a los cuatro gatos que me leen (y agradecida que estoy de que lo hagáis).





Atentamente, RaboConFirmesPropositos.

18.11.11

De códigos de barras

Hace un tiempo escribía sin ton ni son sentada sobre mi colchón de espuma alumbrada con la tenue luz  de una linterna.  Recuerdo de aquellos momentos que pasaba muchísimo tiempo fantaseando en como podrían llegar a cambiar las cosas. Hace un tiempo la lluvia significaba frío, humedad y  goteras, en esos momentos leía. Recuerdo el sabor de las almendras verdes y las naranjas.

Revivo. Generalmente, fragmentos "inconexos". No puedo evitar -cada tanto-, la nostalgia. Los días lluviosos siempre suele sacarnos la melancolía. O el tedio, o la alegría. Depende.







 
Siempre "he creído" en una especie de destino, o quizá más en la suerte. Creo que a lo largo de nuestra vida hay momentos clave en nuestro desarrollo psicológico y emocional. Para mí esos momentos se pueden traducir en números, fechas. Como un número de serie que te define. Como un código de barras marcado en nuestro carácter. 

28.10.11

Estoy más feliz que una perdíz



Vuelta a clase. Nada más que añadir.